Apenas la caricia de tu mano. Mi piel es de cristal cuando me tocas. ¿Qué apaciguada luz, qué temblor hecho brasa se deslíe en mis ojos si me miras? ¿Dónde hiere tu risa y por qué hiere si con ella me abres la mañana del mundo? Tu existir me hace un dios y tú me creas. No hay mayor claridad ni otro misterio.
De “Espejos” 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España