Los rostros de la noche

Los rostros de la noche

No fue verdad la noche ni tus besos. En la sombra mentía aquel jardín, la anaranjada luna entre los árboles, fríos bancos de mármol, hondos pájaros desvelados cantando en altas ramas. No fue verdad tu mano entre las mías, el olor de tu pelo a hierba fresca, su abrasado perfume, su perfume. No fue verdad tu voz, ni tus palabras que temblaban lo mismo que mi pecho. Mentía la ternura en tu mirada como mienten los sueños, como sólo pueden mentir los sueños, otorgándonos una felicidad que es de otro mundo y que en su exacta perfección nos hiere pues desvela posibles e imposibles y nos dice un vivir que no es la vida. no pudo ser verdad, y tú, alma mía, que viviste esa noche, bien conoces qué precio ha de pagar tanta cordura. De “Espejos” 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España