Una extraña certeza

Una extraña certeza

Durante muchos años, a menudo me he acordado de ti, o de tu imagen, para ser más exacto, pues de aquello que amamos una vez sólo nos queda (al igual que de un libro) una muy vaga impresión general y alguna anécdota. Y a menudo también me he preguntado, buscando entre la niebla del recuerdo no sé si una respuesta, qué dejaste en mí que sea mío todavía y si no fue el amor, mi amor por ti y no tú misma, aquello que aún me importa y lo que busco aún al recordarte. Si arde nuestra vida, ¿somos llama o aquello que se quema y es ceniza? En esa desmesura que es el tiempo encuentran su razón amor y olvido, pero no su medida. Al recordarte, lo comprendo tan bien, que importa poco saber o no saber, sino tan sólo sentir que fuiste parte de mí mismo, que dentro de mí estás, como mis sueños, que son y no son yo, pero en mí nacen, que ya nunca de mí podrás borrarte y que, quiera o no quiera yo el olvido, has de seguir viviendo con mi vida. Qué extraña sensación esa certeza.

De “Espejos” 1986 - 1991 Pre-Textos, 1991 Valencia-España