De pie, callado ante el cuadro sombrío, ante el lienzo que hubiera podido tornarse abrigo, camisa, bandera, pero en cosmos se había convertido.
Permanecí en silencio, colmado de encanto y rebelión, pensando en el arte de pintar y el arte de vivir, en tantos días fríos y vacíos,
en los momentos de impotencia de mi imaginación, que como el corazón de la campana vive tan sólo en el balanceo,
golpeando lo que ama y amando lo que golpea, y pensé que este lienzo también hubiera podido ser mortaja. Versión de Elzbieta Bortkiewicz