Hablan las rosas rotas de la noche terrible, callan las mariposas quietas su tristeza de ocaso,
ay la distancia al sur que disfraza los ríos y el océano,
la oquedad del alma bañada por las sombras del retorno,
la dulzura invisible de la fragilidad del ave.
(Y el viaje se detiene en el frío temblor de las espaldas negras del hombre).
De “La memoria es el viaje” Ediciones Vitruvio, 2007