Pregunté y me dijeron: la rama cubierta de fuego es un pájaro, y me dijeron que mi rostro era una ola y el rostro del mundo espejos, suspiros de marinero y faro. Y vine. Tinta era el mundo en mi camino y cada estremecimiento una frase. No sabía que entre nosotros había un puente de hermandad, de pasos de fuego y profecía. No sabía que mi rostro era un barco navegando en una chispa.
De “El teatro y los espejos” 1988 Versión de María Luisa Prieto