Atravesando la ciudad en una noche de invierno Dijimos que el arte y la vida son polos opuestos. Aquí nos acercamos a un amor que no conoce la lástima.
Esta anciana disciplina, severamente tierna, Renueva la creencia en el amor y sin embargo controla el sentimiento, Convirtiendo lo que soportamos en una bendición.
La forma es la ofrenda más grande que el amor puede ofrecer - La unión vital de la necesidad Con todo lo que deseamos, todo lo que sufrimos.
Un arte demasiado compasivo es apenas un arte a medias. Sólo tan altiva y comedida pureza Restaura el demasiado traicionado corazón humano.
Versión de Jaime Manrique Ardila