Instantáneas de una nuera

Instantáneas de una nuera

1 Tú, antaño una beldad en Shreveport, con cabellos teñidos de henna, la piel como un capullo de melocotón, aún te haces vestidos copiados de aquella época, y tocas un preludio de Chopin del que Cortot dijo: «Deliciosos recuerdos fluyen como perfume a través de la memoria.»

Tu mente ahora, desmoronándose como una tarta nupcial, cargada de experiencias inútiles, rica en sospechas, rumores, fantasías, rompiéndose bajo el filo del cuchillo de la realidad. En la plenitud de tu vida.

Excitada, colérica, tu hija seca las cucharas, crece de otra forma. 2 Golpeando la cafetera en el fregadero oye a los ángeles recriminándola, y mira hacia fuera más allá de los jardines rastrillados, al sucio cielo. Hace sólo una semana le dijeron: No seas paciente.

La vez siguiente fue: Sé insaciable. Luego: Sálvate a ti misma; no puedes salvar a otros. A veces deja que el agua del grifo le escalde el brazo que una cerilla arda hasta quemarle la uña del pulgar, o mantiene la mano sobre el escape de la tetera justo sobre el denso vapor. Son ángeles probablemente, ya que a ella ya nada le duele, excepto la arenilla que cada mañana se le mete en los ojos.

Una mujer que piensa duerme con monstruos. Se convierte en el pico que la agarra. Y la Naturaleza, ese arcón de tempora y mores, con tapas alabeadas, todavía útil, se atiborra con todo ello: las mohosas flores de naranjo, las píldoras femeninas, los tremendos senos de Boadicea bajo lisas cabezas de zorro y orquídeas.

A través del cristal tallado y la mayólica oigo gritar a dos atractivas mujeres, enzarzadas en una discusi6n, las dos orgullosas, agudas, sutiles, como Furias arrinconadas lejos de su presa: el discurso ad feminam, te clavo todos los viejos cuchillos que se han oxidado en mi espalda, ma semblable, ma soeur! °

° Irónicamente Rich varía el célebre apóstrofe que aparece en el poema «Au Lecteur» de Charles Baudelaire: «Hypocrite lecteur!-mon semblable, -mon frère»!

Reconociéndose demasiado bien la una en la otra: sus cualidades no sólo deleite, sino una espina, la punzada afilada contra el menor signo de desprecio… Leyendo, mientras espera que la plancha se caliente, escribiendo, My Life had stood -a Loaded Gun- ° en esa despensa de Amherst mientras las confituras hierven y se pudren, o más a menudo, con ojos férreos y pico y resuelta como un pájaro, limpiándolo todo en el trastero cotidiano de la vida.

°Poema número 754 de Emily Dickinson.

Dulce ridens, dulce loquens, se depila las piernas hasta que relucen Como colmillo de mamut petrificado.

Cuando con su laúd canta Corina °1 ni las palabras ni la música son suyas; sólo el largo pelo que le roza la mejilla, sólo la canción de seda en sus rodillas y éstas se acomodan en un parpadeo.

Suspendida, temblando e insatisfecha, frente a.una puerta abierta, esa jaula de jaulas, dinos, tú, pájaro, tú, trágica máquina- ¿es éste un fertilisante douleur? Inmovilizada por el amor, para ti el único acto natural, ¿están tus filos más preparados para penetrar los secretos de la cripta? ¿Te ha enseñado la Naturaleza sus libros de cuenta a ti, nuera, que sus hijos nunca vieron?

Corina °1 Primer verso de un poema de Thomas Campio

«Contar en este mundo incierto con algún refugio que no pueda ser destruido, es de primordial importancia.» °1

Así escribió una mujer, en parte valiente y en parte buena, que luchó contra lo que apenas comprendía. Pocos hombres en su entorno harían o podrían hacer más, de ahí que la llamaran arpía, fiera y puta.

°1 Frase de Mary Wollstonecraft (1759-1797), escritora inglesa y apasionada defensora de la igualdad social y educativa para las mujeres. La cita se ha tomado de “Thoughts on the Education of Daughters”.

«Todas morís a los quince», dijo Diderot, y se convirtió en parte en leyenda y convenci6n. Sin embargo, ojos sueñan de manera imprecisa tras cerradas ventanas brumosas por el vapor. Deliciosamente, todo lo que podríamos haber sido, todo lo que fuimos -fuego, lágrimas, ingenio, gusto, ambición martirizada- agita como el recuerdo de un adulterio no consumado el exhausto y fláccido pecho de nuestra madurez.

¿No que se hagan bien las cosas, sino que se hagan siquiera? °3 Cierto, ¡piensa en la posibilidad! U olvídala para siempre. Este lujo de la criatura precoz, preciada inválida cr6nica del Tiempo- ¿renunciaríamos a él, queridas, si pudiéramos? Nuestra ruina ha sido nuestra ventaja:

el simple ingenio nos bastaba- brillo en fragmentos y borradores.

No suspiréis más, señoras. El tiempo es hombre y en sus copas brinda por la belleza. Desconcertadas por las galanterías, oímos alabar nuestras mediocridades, considerar abnegación la indolencia, elegante intuición el pensamiento desordenado, cada desliz se perdona, nuestro crimen es sólo hacer marcada sombra o romper el molde sin vacilar.

Para eso, celdas de aislamiento, gases lacrimógenos, bombardeos de dolor. Pocas son las aspirantes a tal honor.

°3 Frase misógena atribuida a Samuel Johnson: «Una mujer que predica es como un perro que camina sobre sus patas traseras: no es que lo haga bien, lo que te sorprende es que lo haga siquiera».

Bien, le ha llevado mucho tiempo llegar, a ella que debe ser más despiadada consigo misma que la historia. Mente al viento, la veo zambullirse desafiante, moviéndose por las corrientes, bañada por la luz Can bella, al menos, como cualquier muchacho o helicóptero, firme, acercándose todavía, sus finas hélices estremeciendo el aire pero su carga no será una promesa entonces: entregada palpable nuestra.

Versión de María Soledad Sánchez Gómez