Las revoluciones dan vueltas, pactan, hacen declaraciones: una revista nueva aparece, viejos nombres en su cabecera, una revista antigua abrillanta su obra con deconstrucciones de la prosa de Malcolm X Las mujeres en las filas traseras de la política todavía lamen hilo para pasarlo por el ojo de la aguja, truecan huesos por plástico, rajan vainas para venderlas como collares en los cruceros hacen inmaculados vestidos de Primera Comunión con planchas y vacilante agua caliente todavía ajustan los microscópicos hilos dorados en los chips de silicio todavía dan clase, vigilan a los niños desaparecidos en las callejuelas de fuego cruzado, los barrancos de repentinas inundaciones los repentinos incendios de queroseno -mujeres cuyo trabajo reconstruye el mundo todas y cada una de la mañanas He visto a una mujer sentada entre la estufa y las estrellas sus dedos chamuscados de apagar las velas de la pura teoría Índice y pulgar: los dos quemados: he sentido esa cera sagrada levantarme ampollas en la mano
1988
Versión de María Soledad Sánchez Gómez