Tú, antaño, una beldad en Shreveport...

Tú, antaño, una beldad en Shreveport…

Tú, antaño una beldad en Shreveport, con cabellos teñidos de henna, la piel como un capullo de melocotón, aún te haces vestidos copiados de aquella época, y tocas un preludio de Chopin del que Cortot dijo: «Deliciosos recuerdos fluyen como perfume a través de la memoria.» Tu mente ahora, desmoronándose como una tarta nupcial, cargada de experiencias inútiles, rica en sospechas, rumores, fantasías, rompiéndose bajo el filo del cuchillo de la realidad. En la plenitud de tu vida.

Excitada, colérica, tu hija seca las cucharas, crece de otra forma.