Oscuro canto que brota de la honda esperanza rota, y del retorno al círculo cerrado. Peso escondido como hijo sin nacer en el vientre profundo, apretado nudo en el lugar del corazón.
Ay, tampoco suena ni sube el nocturno canto hacia el cielo lejano. Es una voz sorda que se ahoga en la garganta, es un grito callado. Y si sube, no es un vuelo en la noche muda, es sólo una nube de humo que se pierde en la sombra.