Propiciatoria

Propiciatoria

Lenta y plácida sea la vida que corre por mis venas, largos sueños y dulces despertares me asistan, escuchen mis oídos voces quedas, mientras crece en secreto la criatura. ¡Ay, que el llanto no empañe mi pupila! Que por furtivo anhelo no tiemblen mis pestañas, ni perturbantes fantasmas me llamen, mientras vive en mi seno la criatura. ¿Cómo puedo estar triste si la rama florece? No empañe su mirada, antes que se abra, el velo de mis lágrimas. El alma no me pertenece. Mañana, desprendida de mí la criatura, irá libre y ligero mi imprudente paso, y sin temores, podré dejarme lastimar de nuevo. Pero hoy, Señor, aparta de mi lado las cosas que me hieren: tiende un camino de arena fina bajo mi pie cansado, defiende mi soledad tranquila y pon sobre mi frente una corona matinal de pensamientos claros.