Pascal

Pascal

Casi ninguna verdad, el vacío para sentirte seguro contra la historia, apóstata por aconsejar la inconstancia, la fatiga extrema, la tempestad, aunque los hombres no las amen, por juzgarnos míseros y tener tan alta idea de ti que no quieres compartir nuestras debilidades, por ser tú mismo endeble y admirar las moscas, extrañas potencias que ganan todas las batallas, perturban el alma, y devoran el resto, por sustraerte al destino común asomándote al abismo, tu abismo, a tu izquierda, y orar con un largo grito de terror, por cerrarte a la caridad mientras velas, implacable, y exiges que en esa Agonía que durará hasta el fin del mundo nadie se duerma, por haberte ofrecido a Dios tras anunciar que en todas partes la naturaleza señala a un Dios perdido.

Casi ninguna verdad, el vacío y el morir solos debajo de un poco de tierra. Tuviste razón, qué necios son estos discursos.