Que tu mirada vaya...

Que tu mirada vaya…

Que tu mirada vaya dejando de separar impresiones sensibles, afectivas, de las meras formas, y resbale, no coherente, a despojar de relieve lo que encuentre,

indicaría cómo pierdes el dominio sobre ella, paralizado también tu cuerpo en lo que hasta ahora fue: manifestación y participación, y en suspenso la rutina del hablar y el pensar, la exigencia de que hablar y no pensar no se puede, ni pensar callando.

Y más aun haría patente un empezar a abandonarte a lo suelto y espontáneo como viento, como corriente, viento y corriente, no ya situaciones fijas, inmovilidad objetiva,

no ya dilemas, sino un calmo estar en el que te permitas verte cazando pájaros con redes, liebres con gestos, irreflexivamente.