La casa es una sombra del vértigo que agita las manos de los moradores de la espera un único juguete la máscara delante del gato inexplicable el ente que detiene las horas la apacible inexistencia de la noche del tiempo vive la multitud en uno ¿a quién puede sorprender el gato inmóvil que contempla la espera? las sombras cubren el muro de la pequeña ausencia no existe la multitud no existe uno sólo las manos que se sumergen cada vez más en la sombra para beber con extraña avidez el cálido licor nocturno ¿a quién puede sorprender la visita de la pequeña ausencia envuelta en su repetido vértigo? la única vigilia de la máscara que despierta a los ausentes que detiene la hora del gato inexplicable un rayo de luz hace más profundas las sombras la casa cesa de girar la inmovilidad se arranca la máscara.