Nadie podrá olvidar la voz velada del arqueólogo en cuclillas buscando entre antiguas ruinas las huellas de la angustia de los siglos hundidas en la arena sólo prosperan las prostitutas petrificadas que conservan a través de los siglos un inagotable deseo de amor la voz velada y lejana busca lo viviente en lo muerto a la sombra de la voz la más deliciosa de las doncellas se desnuda de sus heridas
piadosamente cae una noche rota piadosamente sopla sobre los antiguos mármoles el gran viento de los acoplamientos en cada instante nacen y mueren de un modo infinito seres invisibles que fecundan al tiempo la voz lejana llama al misterio derramado entre los monumentos arqueológicos una tempestad de mordiscos hace sangrar los mármoles sangre coagulada del tiempo inalcanzable sangre inalcanzable del vacío.