El vino tinto que lentamente caía y rebosaba en la concha de la perla, donde los labios se habían rozado, tan livianos y veloces como los pétalos desnudos de la rosa a la deriva sobre el lento estribillo de laúd del canto estival de la abeja: riéndose mientras descendían, memorias doradas: inciensos de sueño, regalos de infancia, azules como el humo que transportan los lejanos horizontes, frágiles como las alas de Ariel: -
en la pira estas cosas entrañables extendí; y se prendió la llama, y fuerte la aticé, y, cargado de esperanza, pude contemplar el pasado en ruinas. Ansioso, ante el fuego menguante me arrodillé, Fénix, para recibir tu inmortalidad… pero sólo hubo cenizas al final. Aldous Huxley, poesía completa (edición bilingüe), edición, traducción y notas de Jesús Isaías Gómez López, Cátedra (Letras Universales), Madrid, 2011 (732 páginas).