Exhausta de tantas vueltas, mortificada por tan frenético desasosiego, ansiando perfilar el dolor circunferente -la vertiginosa llanta a toda velocidad- hacia el centro inanimado, y allí reposar, la rueda debe ir de agonía en agonía contrayéndose, hasta volver al núcleo de acero. Y por fin la rueda encuentra reposo, queda en calma, agazapada en diamantino núcleo: cumpliendo su voluntad en lo inmutable. Pero los ansiosos átomos, en tanto se frotan cada vez más cerca, más y más, violentamente unidos, engendran una llamarada que enhiesta se eleva, hinchándose de un ardiente, apasionado, fiero deseo de encontrar la paz infinita del pecho de la madre. Y allí la llama es un Niño Jesús durmiente, luminoso, dulcemente radiante; toda amargura disipada en la infinita paz del seno de la madre. Mas la muerte avanza en una marea de lento olvido, hasta que la llama asustada despierte del sueño de su calmo resplandor y se incendie de nublada pasión y de dolor, no sea que, al olvidarlo todo en la calma, fenezca. Pues mientras arde y se angustia se aviva, engendrando una vez más la rueda que añora -aquejada de su velocidad- la espantosa quietud del diamantino núcleo y de la cadena de fuerte acero. Y así una vez más girará la rueda hasta cesar su angustia en la férrea angustia de la fijeza, hasta que otra vez la llama se expanda a lo infinito, sumiéndose en el sueño luminoso de tan vasta e inconsciente paz. Aldous Huxley, poesía completa (edición bilingüe), edición, traducción y notas de Jesús Isaías Gómez López, Cátedra (Letras Universales), Madrid, 2011 (732 páginas).