Caroline de Gundorode

Caroline de Gundorode

_en nastalgique je vagabandais par l’infini. C. de G.

a Enrique Molina_

La mano de la enamorada del viento acaricia la cara del ausente. La alucinada con su «maleta de piel de pájaro» huye de sí misma con un cuchillo en la memoria. La que fue devorada por el espejo entra en un cofre de cenizas y apacigua a las bestias del olvido.

Cuarto solo

Si te atreves a sorprender la verdad de esta vieja pared; y sus fisuras, desgarraduras, formando rostros, esfinges, manos, clepsidras, seguramente vendrá una presencia para tu sed, probablemente partirá esta ausencia que te bebe.

Despedida

Mata su luz un fuego abandonado. Sube su canto un pájaro enamorado. Tantas criaturas ávidas en mi silencio y esta pequeña lluvia que me acompaña.

De “Los trabajos y las noches” 1965

El despertar

A León Ostrov

Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios

Qué haré con el miedo Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones queman palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos

Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay monstruos que beben de mi sangre

Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada.

Señor Tengo veinte años También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada

Señor He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco me esperaría con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas y hago con ellas una escala para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde

Señor Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana Las flores morían en mis manos porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos

Señor La jaula se ha vuelto pájaro y ha devorado mis esperanzas

Señor La jaula se ha vuelto pájaro Qué haré con el miedo

De “Las aventuras perdidas” 1958

El sol, el poema

Barcos sobre el agua natal. Agua negra, animal de olvido. Agua lila, única vigilia. El misterio soleado de las voces en el parque. Oh tan antiguo.

En un ejemplar de “Les chants de Maldoror”

Debajo de mi vestido ardía un campo con flores alegres como los niños de la medianoche. El soplo de la luz en mis huesos cuando escribo la palabra tierra. Palabra o presencia seguida por animales perfumados; triste como sí misma, hermosa como el suicidio; y que me sobrevuela como una dinastía de soles.

De “El infierno musical” 1971

Exilio

A Raúl Gustavo Aguirre

Esta manía de saberme ángel, sin edad, sin muerte en qué vivirme, sin piedad por mi nombre ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor? ¿Y quién no goza entre amapolas? ¿Y quién no posee un fuego, una muerte, un miedo, algo horrible, aunque fuere con plumas, aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra. La sombra no muere. Y mi amor sólo abraza a lo que fluye como lava del infierno: una logia callada, fantasmas en dulce erección, sacerdotes de espuma, y sobre todo ángeles, ángeles bellos como cuchillos que se elevan en la noche y devastan la esperanza.

Fronteras inútiles

un lugar no digo un espacio hablo de qué

hablo de lo que no es hablo de lo que conozco

no el tiempo sólo todos los instantes no el amor no sí no

un lugar de ausencia un hilo de miserable unión.

Hija del viento

Han venido. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencias, a llanto. Pero tú alimentas al miedo y a la soledad como a dos animales pequeños perdidos en el desierto.

Han venido a incendiar la edad del sueño. Un adiós es tu vida. Pero tú te abrazas como la serpiente loca de movimiento que sólo se halla a sí misma porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto, tú abres el cofre de tus deseos y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan.

Invocaciones

Insiste en tu abrazo, redobla tu furia , crea un espacio de injurias entre yo y el espejo, crea un canto de leprosa entre yo y la que me creo.

La enamorada

ante la lúgubre manía de vivir esta recóndita humorada de vivir te arrastra Alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo y te fuiste triste estabas sola y la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás tremolarás tus manos así volverá tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó el barco con barbas de espuma donde murieron las risas recuerdas el último abrazo oh nada de angustias ríe en el pañuelo llora a carcajadas pero cierra las puertas de tu rostro para que no digan luego que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días te culpan las noches te duele la vida tanto tanto desesperada ¿adónde vas? desesperada ¡nada más!

La mesa verde

El sol como un gran animal demasiado amarillo. Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se necesita ayuda, que recibir ayuda.

Pero a mi noche no la mata ningún sol.

¿Tendré tiempo para hacerme una máscara cuando emerja de la sombra?

Me pruebo en el lenguaje en que compruebo el peso de mis muertos.

El mar esconde sus muertos. Porque lo de abajo tiene que quedar abajo.

La última inocencia

Partir en cuerpo y alma partir.

Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta.

He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada no más fila para morir.

He de partir

Pero arremete ¡viajera!

La única herida

¿Qué bestia caída de pasmo se arrastra por mi sangre y quiere salvarse?

He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra.

L’obscurité des eaux

Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis aguas, me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme. Y pienso en el viento que viene a mí, permanece en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia desconocida. A mí me han dado un silencio pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada como el único pájaro en el viento.

Los trabajos y las noches

Para reconocer en la sed mi emblema para significar el único sueño para no sustentarme nunca de nuevo en el amor he sido toda ofrenda un puro errar de loba en el bosque en la noche de los cuerpos para decir la palabra inocente

Madrugada

Desnudo soñado una noche solar. He yacido días animales. El viento y la lluvia me borraron como a un fuego, como a un poema escrito en un muro.

Más allá del olvido

alguna vez de un costado de la luna verás caer los besos que brillan en mí las sombras sonreirán altivas luciendo el secreto que gime vagando vendrán las hojas impávidas que algún día fueron lo que mis ojos vendrán las mustias fragancias que innatas descendieron del alado son vendrán las rojas alegrías que burbujean intensas en el sol que redondea las armonías equidistantes en el humo danzante de la pipa de mi amor

Mendiga voz

Y aún me atrevo a amar el sonido de la luz en una hora muerta, el color del tiempo en un muro abandonado.

En mi mirada lo he perdido todo. Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.

Moradas

A Théodore Fraenkel

En la mano crispada de un muerto, en la memoria de un loco, en la tristeza de un niño, en la mano que busca el vaso, en el vaso inalcanzable, en la sed de siempre.

Mucho más allá

¿ Y si nos vamos anticipando de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza?

¿Y qué? ¿Y qué me das a mí, a mí que he perdido mi nombre, el nombre que me era dulce sustancia en épocas remotas, cuando yo no era yo sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué , a qué este deshacerme, este desangrarme, este desplumarme, este desequilibrarme si mi realidad retrocede como empujada por una ametralladora y de pronto se lanza a correr, aunque igual la alcanzan, hasta que cae a mis pies como un ave muerta? Quisiera hablar de la vida . Pues esto es la vida, este aullido, este clavarse las uñas en el pecho, este arrancarse la cabellera a puñados , este escupirse a los propios ojos, sólo por decir, sólo por ver si se puede decir: “¿es que yo soy? ¿ verdad que sí ? ¿no es verdad que yo existo y no soy la pesadilla de una bestia?”.

Y con las manos embarradas golpeamos a las puertas del amor. Y con la conciencia cubierta de sucios y hermosos velos, pedimos por Dios. Y con las sienes restallantes de imbécil soberbia tomamos de la cintura a la vida y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues esto es lo que hacemos. Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza.

Naufragio inconcluso

Este temporal a destiempo, estas rejas en las niñas de mis ojos, esta pequeña historia de amor que se cierra como un abanico que abierto mostraba a la bella alucinada: la más desnuda del bosque en el silencio musical de los abrazos.

Noche

Tal vez esta noche no es noche, debe ser un sol horrendo, o lo otro, o cualquier cosa. ¡Qué sé yo! Faltan palabras, falta candor, falta poesía cuando la sangre llora y llora!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche! Si sólo me fuera dado palpar las sombras, oír pasos, decir “buenas noches” a cualquiera que pasease a su perro, miraría la luna, dijera su extraña lactescencia tropezaría con piedras al azar, como se hace.

Pero hay algo que rompe la piel, una ciega furia que corre por mis venas. ¡Quiero salir! Cancerbero del alma. ¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa! ¡Pudiera ser tan feliz esta noche!

Aún quedan ensueños rezagados. ¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces ¡Y mis pocos años! ¿Por qué no? La muerte está lejana. No me mira. ¡Tanta vida, Señor! ¿Para qué tanta vida?

De “La última inocencia” 1956

Peregrinaje

A Elizabeth Azcona Cranwell

Llamé, llamé como la náufraga dichosa a las olas verdugas que conocen el verdadero nombre de la muerte.

He llamado al viento, le confié mi deseo de ser.

Pero un pájaro muerto vuela hacia la desesperanza en medio de la música cuando brujas y flores cortan la mano de la bruma. Un pájaro muerto llamado azul.

No es la soledad con alas, es el silencio de la prisionera, es la mudez de pájaros y viento, es el mundo enojado con mi risa o los guardianes del infierno rompiendo mis cartas.

He llamado, he llamado. He llamado hacia nunca.

Pido el silencio

Canta, lastimada mía Cervantes

aunque es tarde, es noche, y tú no puedes.

Canta como si no pasara nada.

Nada pasa

Poema 3

Sólo la sed el silencio ningún encuentro

cuídate de mí amor mío cuídate de la silenciosa en el desierto de la viajera con el vaso vacío y de la sombra de su sombra

Poema 35

Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida.

Reconocimiento

Tú haces el silencio de las lilas que aletean en mi tragedia del viento en el corazón. Tú hiciste de mi vida un cuento para niños en donde naufragios y muertes son pretextos de ceremonias adorables.

Quién alumbra

Cuando me miras mis ojos son llaves, el muro tiene secretos, mi temor palabras, poemas. Sólo tú haces de mi memoria una viajera fascinada, un fuego incesante.

Revelaciones

En la noche a tu lado las palabras son claves, son llaves. el deseo de morir es rey.

Que tu cuerpo sea siempre un amado espacio de revelaciones.

Salvación

Se fuga la isla. Y la muchacha vuelve a escalar el viento y a descubrir la muerte del pájaro profeta. Ahora es el fuego sometido. Ahora es la carne ..la hoja ..la piedra perdidas en la fuente del tormento como el navegante en el horror de la civilización que purifica la caída de la noche. Ahora la muchacha halla la máscara del infinito y rompe el muro de la poesía.

Signos

Todo hace el amor con el silencio. Me habían prometido un silencio como un fuego, una casa de silencio. De pronto el templo es un circo y la luz un tambor.

Solamente

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y mis desdichas en mis desencuentros en mis desequilibrios en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora a buscar la vida

Solamente en las noches

escribiendo he pedido, he perdido.

en esta noche en este mundo abrazada a vos, alegría del naufragio.

he querido sacrificar mis días y mis semanas en las ceremonias del poema.

he implorado tanto desde el fondo de los fondos de mi escritura.

Coger y morir no tienen adjetivos.

Sombras de los días a venir

a Ivonne A. Bordelois

Mañana me vestirán con cenizas al alba, me llenarán la boca de flores. Aprenderé a dormir en la memoria de un muro, en la respiración de un animal que sueña.

Sous la nuit

Los ausentes soplan grismente y la noche es densa. La noche tiene el color de los párpados del muerto.

Huyo toda la noche, encauzo la persecución y la fuga, canto un canto para mis males, pájaros negros sobre mortajas negras.

Grito mentalmente, me confino, me alejo de la mano crispada, no quiero saber otra cosa que este clamor, este resolar en la noche, esta errancia, este no hallarse.

Toda la noche hago la noche.

Toda la noche me abandonas lentamente como el agua cae lentamente. Toda la noche escribo para buscar a quien me busca.

Palabra por palabra yo escribo la noche.

De “Textos de sombra y últimos poemas” 1982

Sueño

Estallará la isla del recuerdo. La vida será sólo un acto de candor. Prisión para los días sin retorno. Mañana los monstruos del buque destruirán la playa sobre el viento del misterio. Mañana la carta desconocida encontrará las manos del alma.

Te hablo

Estoy con pavura. hame sobrevenido lo que más temía. no estoy en dificultad: estoy en no poder más.

No abandoné el vacío y el desierto. vivo en peligro.

tu canto no me ayuda. cada vez más tenazas, más miedos, más sombras negras.

Tiempo

A Olga Orozco

Yo no sé de la infancia más que un miedo luminoso y una mano que me arrastra a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume a pájaro acariciado.