Hija del viento

Hija del viento

Han venido. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencias, a llanto. Pero tú alimentas al miedo y a la soledad como a dos animales pequeños perdidos en el desierto.

Han venido a incendiar la edad del sueño. Un adiós es tu vida. Pero tú te abrazas como la serpiente loca de movimiento que sólo se halla a sí misma porque no hay nadie.

Tú lloras debajo del llanto, tú abres el cofre de tus deseos y eres más rica que la noche.

Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan.