Brot und Wein F. Hölderlin
Mientras fue seguro el sol por lo más alto, en mis días de niño, lo fuisteis todo para mí, serenas potestades, resplandor y creencia, los mensajeros de la divinidad invadiendo mis juegos. Después, tras la alborada viva de la espera, desperté y ya no estabais, fluyó la luz y solamente vi, en la tiniebla roja, vuestras sagradas alas alejándose.
De “Donde rompe la noche” Visor, 1994, Madrid