Habitaciones "Holofernes"

Habitaciones “Holofernes”

A estas alcobas de velada luz y lechos clandestinos, de la mañana hasta la demacrada madrugada las parejas acuden. Imantados de su desnudo hermoso los cuerpos ruedan, se suceden entre rojos muarés y tabiques de espejos que regalan miradas, roces, formas. Suben las escaleras con un silencio de complicidad y alborozo, la húmeda hoguera del deseo en los ojos y aún la llama peor: la del remordimiento. Saben, tácitamente lo consaben, que aquellas escaleras de discreta penumbra conducen a la gloria, pero que luego bajan al infierno. Siempre la vida tasa con severa medida, y al goce sigue el lento sufrimiento, al triunfo la aridez, y las lágrimas matan la luciérnaga blanca de una boca que ríe. Nada está escrito, pero todo se cumple: el precio de la felicidad es la desdicha. Ellos se juran, se prometen ante el sagrado libro de sus cuerpos, y en el estrecho nudo que los desengendra para siempre se dan una guirnalda de placer fugitivo. Una noche de amor y otra larga, insondable, de olvido.

De “Sueño en el fuego” Renacimiento, 1989, Sevilla