Luna, llamada violenta de la luz, sima del cielo,
desde esta quietud de noche plena la vida reposa en lejanías.
¿Quién no se siente fuente estremecida por la pleamar helada de los astros?
Arrebatados, en silencio, oímos fluir esta bullente geometría:
la noche boga por los ríos de luz,
y aún aceptamos otras leyes que son las floraciones de la muerte.
El alma se abandona? y por los ojos grandes del espacio vaga, sobrecogida y sola,
a la deriva de la inmensa patria.
De “A la ilusión final” Renacimiento, 2008, Sevilla