Los poetas

Los poetas

En las afueras de la ciudad crece solitario un barrio Sobre una tierra movediza y pantanosa. Allí viven los poetas y se saludan Unos a otros con una sonrisa arrogante.

El día se levanta inútil y radiante Sobre este triste pantano: Sus habitantes lo dedican al vino Y al trabajo arduo y persistente.

Cuando se emborrachan se juran amistad, Conversan cínica y despiadadamente Hasta el amanecer. Luego, entregados a su pasión Trabajan cual necios sin remedio.

De pronto, salen a rastras de sus buhardillas Para mirar cómo arde el mar entre la tarde: Con los ojos abiertos quedan cautivados Por las trenzas doradas de las muchachas que pasan. Enternecidos sueñan el Siglo de Oro, Amigablemente riñen a sus editores Y lloran con amargura sobre una florecilla O sobre alguna nubecilla perlada

¡Así viven los poetas, amigo lector! Quizás tú pienses que todo esto sea peor Que tus diarios débiles y vanos esfuerzos, Que tu charco pequeño burgués.

No, querido lector, mi crítico ciego Por lo menos los poetas tienen Sus musas sus nubecillas, su Siglo de Oro, ¡Todo lo que para ti es inaccesible…!

Tú estas a gusto contigo mismo, con tu esposa, Con tu vida reducida, Pero los poetas sufren de dipsomanía mundial Y para ellos es poco una vida así.

No importa que mueran, como perros, tras la valla O que la vida los haya enlodado. Creen que algún Dios los trajo aquí Para que besaran la ventisca y la nieve…

24 de julio de 1908

Versión de Jorge Bustamante García