Del céfiro nocturno éter fluye. Bulle, huye el Guadalquivir.
Salió la luna dorada, ¡silen…! ¡chis!… guitarra al son. La española enamorada se ha asomado a su balcón.
Del céfiro nocturno éter fluye. Bulle, huye el Guadalquivir.
¡Quítate, ángel, la mantilla! ¡Cual claro día muéstrate! ¡Por la férrea barandilla enseña el divino pie!
Del céfiro nocturno éter fluye. Bulle, huye el Guadalquivir. Versión de Eduardo Alonso Duengo