De noche en noche...

De noche en noche…

De noche en noche más alto parecía en la memoria ardiente el árbol de los sueños, como si tú tuvieras de nuestra vida el fuego, el poder de una hoguera.

Tantas y tantas veces de este mundo irreal, prisionero y rehén, con qué esperanza hoy veo el contorno vivísimo del día, la realidad de un momento, con qué avidez, con qué fervor distingo la voz, la mano, el pecho.