Has crecido, raíz...

Has crecido, raíz…

Has crecido, raíz, en el cuerpo, en las manos, en mí como una parte visible de mí mismo, en el pecho febril como un sueño palpable.

Dejaban su guarida de pronto esos temores oscuros de la sangre, mi vida, frente a frente, y el fulgor de un sueño interminable.