Todo lo que tememos

Todo lo que tememos

No sé de dónde vienen tu risa, tu alegría, en qué instante aprendiste a mirar frente a frente todo lo que tememos. A mirarlo en los ojos como si nada hubiera que temer y tu mirada hubiese descubierto entre tanto desorden un principio de luz.

Como si tú estuvieras al borde del misterio y nada sorprendiera tu fe y nos hablaras no de lo que estás viendo, sino de lo que sientes venir y entiendes tan fácilmente…

Así entonces separas del terror su envoltura diaria y tu mano traza en la oscuridad un camino seguro.