En vecinas aldeas, dos chiquillos, jugando como locos, en medio de los brezos; en una fiesta dos forasteros que se encuentran; bajito, junto al muro de un huerto, dos amantes hablando; dos vidas enlazadas con dorada ventura; junto a la torre gris, dos tumbas, con el césped que limpian mansas lluvias y donde margaritas florecen; dos chiquillos en una misma aldea. Así va, de hora en hora, la ronda de la vida. Versión de Màrie Manent