Cuando rosadas plumas al alerce coronan, y gorjea primores el tordo en una cima, o bajo el matorral estéril se desliza y vuela, azul marino, el pájaro de marzo,
ven, toma aquella forma por la cual reconozco a tu espíritu a tiempo, entre tus pares: y brille la esperanza de los años futuros, anchurosos en tu frente.
Cuando va madurando, de hora en hora, el verano y en muchas rosas de dulzura alienta, y sobre las mil ondas de los trigos que en torno a la alquería solitaria murmuran:
ven entonces, no cuando velamos en la noche, sino con luz de sol, que cálida se tiende : vente con la hermosura de esa tu nueva forma, y dentro de la luz, como una luz más clara.
Versión de Màrie Manent