La hija del molinero

La hija del molinero

Esa es la chica del molino y tan linda, tan linda se hizo, que quisiera yo ser el pendiente que en la oreja le tiembla: pues, oculto en sus bucles noche y día, rozaría su cuello tibio y blanco.

Ser el cinto quisiera de su talle tan fino, tan fino: su corazón daría contra mí sus latidos, dolorido o alegre; si late como debe yo sabría, abrazando su talle, muy apretado siempre. Ser un collar quisiera y así mecerme todo el día en su seno aromado, a una con su risa y sus suspiros : y tan leve, tan leve allí estuviera, que por la noche apenas me desabrocharía. Versión de Màrie Manent