Oh aleteo de esos labios que imploran clemencia...

Oh aleteo de esos labios que imploran clemencia…

A Gonzalo Zaldumbide

Oh aleteo de esos labios que imploran clemencia: Dama admirable, ceded a mi alma el esplendor de Vuestra Magnificencia. Gritos velados de mis dientes, estertores salvajes del parto, Dictad me la orden en los dédalos de mi canto. Resortes y fuerzas martillados en los cráteres del sedimento; Puertas omnímodas extraviadas en los palacios de diamante; Y vosotros, senos del éter, donde se desmayan las fuentes del año, Lactad, íntimos, las vías frugales que se derraman en mi pensamiento. Bocas amasadas en el éxtasis y en la plenitud del sueño, Anunciad al fiel para que escuche el follaje del espíritu. El émulo del arquero, por la ruta alisia, apacigua las selvas: Id a debatiros en la onda de sus plumas, En el instante capital en el que evoco los encantos del mundo. El acicate de su inmensa empresa y su gloria de doble filo Que yo clame sin par, ¡Oh Legiones! la epopeya del Gran Navegante.

Versión de Tolomeo Samaniego