Y heme aquí la espera ardiente...

Y heme aquí la espera ardiente…

nacida en la arena del desierto. Voy de soslayo como lo hacen las tempestades, toda mi sangre recogida en mí mismo. Ansioso viajero, en las olas graves, Voy hacia ese país, lejos de todo espíritu. Viajando por el sendero, por fin reconozco tu voz en un suspiro.

¡Oh selva transparente, oh selva, tus vientos primordiales han hecho nacer el alba en mi recinto! Mil rumores llenan mis sienes Ellos son suaves para mi rostro como los alientos del rocío alrededor de tantos brotes quemados. ¡Adelante, oh alma mía, adelante en el cielo profundo! Mientras tras tuyo surgen ya mil injurias y se hincha la maldición. Adelante, mi sangre más rica brilla en las llamas elocuentes del espíritu.

En acecho camino en tus tormentos, ¡Oh príncipe de innumerables plantas! Seis largos siglos han penetrado ya este licor de abejorros. ¡Salud! llego al fin, entre las altas nubes y los torrentes, entre tu séquito. Escucha, oh príncipe mi lenguaje impaciente. Miradme, No habréis visto jamás una soledad y una cara más puras.