Poema donde amor dice...

Poema donde amor dice…

Eres el tallo que los ojos hiere murmurando una luz anochecida; eres aliento encadenado al fuego, paloma navegando en la mirada con inocencia de disuelto aroma.

Eres perfume espeso, flor vencida, caricia de un aroma enamorado; eres espacio donde se origina un oscuro gemido prisionero, como latido de ala en el rocío.

Eres lenta penumbra que los labios cruza en silencio; apenas leve huella de un sabor a la sombra derramado; espuma prisionera en su cristal, hecha sonido, luz, aroma y pluma.

Eres tal un murmullo transparente en temblorosa vibración vertido; eres flor de aire que navega incierta como sonoro viaje hacia el oído o aleteo herido de azucena.

Eres aroma preso entre mis manos hasta decir caricia fugitiva; una huida paloma sobre el cuerpo, al contacto del mío temblorosa, bajo el cálido vuelo de mi tacto.

Mas cruzas como un sueño desnudado, fugaz como el correr del agua pura; sueño que se desborda de su forma, última espuma que en tu piel murmura la postrera fatiga del deseo.

Sólo un aroma erige la blancura o aurora de tu voz acariciada, así de alba es la antigua ola que urdida en sal y caracol asciende y después en afán queda anegada.

Así también mis labios en silencio reciben el murmullo de tu piel, al oír a las alas de tus poros convertirse en alientos y gemidos y en un suave sudor de flor tranquila.

Entonces ya no labios, sino oídos ardientes para asirte y contemplarte, como a estatua bañada por la música de una tristeza o ángel deslizado que mordiera tu imagen silenciosa.

Porque el tacto ilumina tu desnudo que a su trémulo encuentro se ha mudado en sal, paloma, vuelo, rosa y llama, y oye cómo por tu piel florece y madura la sombra de la muerte.