Campanas de diamante

Campanas de diamante

«Luz clara y cuerpo ilusión son uno.»

Cuando oigo vibrar el centelleo de las campanas vacías me doy cuenta de que Napoleón tenía dedos en los pies Frankenstein un dedo gordo Hayagriva caballo cósmico un dedo gordo partido La Virgen María pies blancos se casó con José pies morenos, la inseminó una blanca paloma transparente con tres dedos en los pies ¿Cuántos dedos tiene Dios? Nadie conoce los pies de Yavé ¿y los de Alá? Mahoma, proféticos diez Jesucristo bien que besó dedos humanos Sealo, el Muchacho Foca que tenía en los hombros manos aletas con dos dedos podía fumar y escribir a máquina con los diez dedos de los pies vendía inodorcitos blancos envueltos en papel higiénico, souvenirs a un dólar Shelly diez puros dedos pálidos Michelangelo tuvo cinco dígitos por pie, Da Vinci trazó diez sobre sus dos pies Los dedos de las moscas se quedan pegados en las telas de araña Las arañas deslizan sus pies veloces por las redes pegajosas pican las plantas, los dedos se enroscan Me golpeé el cuarto dedo de mi pie descalzo con la escalerita una noche oscura de un viernes, pero aún se mueve caminar sobre el barro con nieve es duro, duele la espalda John Madison tiene dedos de chocolate Hitler dedos naturales Buda diez dedos iluminados en sus pies descalzos Apoyar mi cráneo sobre almohadas nocturnas, descansar en el regazo de Tara entre sus dedos suaves Lama Yab Yum sueña con 20 dedos Vacío billones de dedos innumerables Cuando los hombres envejecen se les ponen duras como marfil las uñas de los pies A los cenotafios les crecen uñas muertas Napoleón llevaba uñas del pie dentro de sus botas bien lustradas Las uñas de los pies del elefante chocan con los codos de las matas Así de vibrante es el centelleo de las campanas vacías

30 de diciembre, 1996, 12:55 a.m.

Versión de Ana Becciu De “Muerte y fama” Editorial Lumen, S.A. 2000