Leo lo que escribí de ti y de mí...

Leo lo que escribí de ti y de mí…

Leo lo que escribí de ti y de mí en esos días de tanta lluvia, con Bach y los naranjos de contertulios ante el fuego y los catarros, las pupas, las mutuas manías, advirtiéndonos de aquella bomba colgada del tiesto de las glicinas que oscilaba sobre nuestras cabezas sin llegar a caer, contenida por el Atlante de la risa y el lujo inaudito de poder ignorarnos, de tener tiempos muertos, de no abundar en preguntas y respuestas cuando había tanto que disfrutar del silencio.

Desde entonces hasta ahora los atlantes se nos han vuelto anémicos y quién sabe si ésos fueron y serán nuestros últimos días de lluvia, pero, de todas formas, me sigue gustando leer lo que escribí de ti y de mí, en especial lo de tu imagen con bufanda volviendo de comprar la leche y el pan, y la mía con sonrisa y pijama de osos pandas saludándote desde el balcón.