1 Una mujer de ron y esmalte negro, flequillo y vagina cosmopolitas, me abre sus piernas tras los cristales del mueble.
Es la niebla
2 Veladamente, descorriendo pestillos, ha llegado hasta mi cuarto una pantera translúcida con la piel de diamante que me morderá la nuca cuando menos lo espere.
Es el deseo.
(Usted, 1986)