Usted se inmiscuye en mi bufanda...

Usted se inmiscuye en mi bufanda…

Usted se inmiscuye en mi bufanda desde una aurea blanquísima que me reverbera los labios.

No me muevo, no fumo -quizá a su silencio le moleste esa arruga en la nieve-; y sólo cuando marcha me doy cuenta de que he estado aguantándome el pis todo el rato.