Yo temía por su sonrisa. Ella era aquella profundamente meditativa a la que todo le nacía de los ojos a la que nada le nacía de los ojos.
Sabía su sino por experiencia y esto le había dado una melancolía graciosa de ángel herido.
Ella era aquella que quería que yo le guardase el secreto de como todo le nacía de los ojos de como nada le nacía de los ojos. De “Poemas do si e non” 1933 Versión de Vicente Araguas