Poema 1

Poema 1

Sabían los cerezos el secreto de sus oídos llenos del verde puro de la acústica de las ventanas y los jardines se llamaban por el nombre de las palomas que bebían agua en sus surtidores.

Ella comenzaba a andar.

En cada ojo le había nacido una trasmigración de palomillas, y al marcharse dejaba vocales fuertes en su sitio.

Ella tenía nombre de pastor. * * * * *