Poema II

Poema II

Era también el tiempo de crecer la hierba y de las sonrisas verosímiles de las infancias escondidas entre una pared y una palomilla.

Todo tenía la dulzura y la inexactitud del rosario de la aurora y dormía en el aire una gracia postrera de anochecer de invierno. Él se quedaba dormido siempre a la misma hora.