Poema IV

Poema IV

A lo largo de su frente dormían los cipreses.

-Ella andaba como viva espiando iniciales y ojos renacientes.

Nadie aguardaba aquel amanecer en la línea insuficiente de los cipreses.

-Él estrenaba un corazón dilatado que causaba sorpresas dolorosas. * * * * *