Bueno, en el fondo sí me gusta la poesía: están las horas llenas de sí mismas y son para los dos y llorar de alegría es no llorar y está todo el camino.
Ebrios de luz se apoyan en el otro porque no saben que tampoco puede, sólo que sí que pueden porque van, ya ves cómo sí vamos y nunca vi tan dentro lo que se llama amor que tengas buenos días a mi lado
(Litoral, N° 225-226, mayo de 2000)