Cherchez la femme

Cherchez la femme

No penséis en la ausencia, en el espacio blanco: el aire tan sólo transmisor, tan sólo nube, oculta malla que responde al nombre de las cosas.

Pensad en la cautela de Odiseo desde el mástil central en que os halláis sujetos, ya que sus cantos (los cantos de esas voces) son vuestros propios cantos contra vosotros mismos destinados. Pensad que en vuestro lecho desprovisto de nombres y sonidos ha de haber siempre una mujer desnuda.

Y así quizás os baste, habréis de hallar así la fuerza oculta de un discurso vacío, ausente de palabras y de historia.