Y...

Y…

Y si cada mañana el miedo se cruzara entre las sábanas azules de mi lecho como disfraz pereza traslucida de recuerdo y de escarnio, tal vez, o de fracaso.

Y si en las doce quizás del mediodía, noche tal vez o noche simplemente no hubiese más cerveza ni rostros familiares apretones de manos que salvan nuestras vidas.

Y si mis labios faltasen a la cita plenos de libertad como un descuido tuyo, sin más, Amor como un despojo en cada primavera.

Y si frente al adiós o entre las cuatro paredes de mi cuarto una mañana desnuda y poseída, al fin, mi alma Amor, marcase los caminos: la esquina de la vida, Amor una mañana… frente a las cuatro paredes o al adiós, etcétera.