No sé quién es...

No sé quién es…

¿Quién es? -No sé: a veces cruza por mi senda, como el hada del ensueño: siempre sola… siempre muda… siempre pálida… ¿Su nombre? No lo conozco. ¿De dónde viene? ¿Do marcha? ¡Lo ignoro! Nos encontramos, me mira un momento y pasa: ¡Siempre sola…! ¡Siempre triste…! ¡Siempre muda…! ¡Siempre pálida!

Mujer: ha mucho que llevo tu imagen dentro del alma. Si las sombras que te cercan, si los misterios que guardas deben ser impenetrables para todos, ¡calla, calla!

¡Yo sólo demando amores: yo no te pregunto nada!

¿Buscas reposo y olvido? Yo también. El mundo cansa. Partiremos lejos, lejos de la gente, a tierra extraña; y cual las aves que anidan en las torres solitarias, confiaremos a la sombra nuestro amor y nuestras ansias…