Amanece en el tren. Un rumor de raíles desata la cremallera de un paisaje. El cielo abre sus párpados, instante en que no sabes si acabas de partir o estás a punto de llegar. No sabes si el mundo huye de ti o eres tú velocidad de fuga entre sus fauces. Te abandonas al presagio de una selva lejana, esperas el placer de su espesura.
De “Dados y dudas” 1996