Sin razón

Sin razón

He interrogado hasta el amanecer al pozo de las preguntas. Es mentira que el corazón sepa decirse mejor en esa sombra.

He interrogado a la memoria y al camino, y al cielo turbio que coagulaba dudas. Pero no bastaba crecer en los escombros del verbo, ni formular la cicatriz reciente.

Un paisaje de puertas: entran y salen las mascarillas de la muerte. Un paisaje de paredes que respiran, de paredes taladradas por sus ojos insomnes.

Busca inútilmente el rostro y su verdad, para que el miedo aprenda a descifrar más despacio los pasos.

Una respuesta bastaría para narcotizar la angustia, o el sopor de ser gota a gota un espectro.

Buscas las piezas del puzzle que faltaban, amontonas los trozos pero se quedan fuera los detalles. Una respuesta sólo bastaría… Pero en los pasillos de la noche sólo escuchas ese ruido de pies acostumbrados a arrastrarse hacia los desiertos. De “Lázaro se sacude las ortigas” 2005