Mana. Se detiene. Fluye. Sale y de nuevo se detiene. Un manantial vacilante en el patio del monasterio.
Es la región de Ladakh, «la tierra de los hijos de la luna». Has llegado aquí por el río de la luna, el Chandar, a través del lago Chandartal.
Tiksa se llama el pueblo, Tiksa Gumpa se llama el monasterio, y la mujer se llama María. Eres al único que recuerda.
El que besó sus pies. Y se refiere a ti. Tú. Acércate a mí. ¿Sabías que aquí en Ladakh
existe la costumbre de casar a una novia con dos o tres hermanos? Eres al único que recuerda.
Fluye. Vacila. Se para y vuelve a salir. Un manantial en una esquina del patio del monasterio.
La piedra aquí no está tallada está revocada de blanco y rojo el monasterio se llama Tiksa Gumpa y María se llama la mujer. Acércate
a mí. No temas. Te estoy hablando a ti. Esta noche mis labios abrirás. Esta noche estaré contigo. Tiksa Gumpa se llama el monasterio y el lago se llama Chandartal.
De “El mismo mar” pag. 140 Ediciones Siruela 1999 Versión de Raquel García Lozano