Mi mano en el heno de tu pecho envejecido recoge paja para hacernos un nido
Pero Albert la detiene:
Su mano suave en el heno de mi pecho. Sobre su mano mi mano arrugada. Ella con mi soledad. Yo con su soledad. En el porche. De pie. El mar quita el mar da. Una fina silueta y una pequeña sombra. Una sombra arrepentida. Se gira. Huye. El mar da el mar quita.
De “El mismo mar” pag. 225 Ediciones Siruela 1999 Versión de Raquel García Lozano